¡Somos niños y niñas del PEPE!

Algo que me impresionó y me entristeció hace seis años cuando iniciamos el PEPE en Honduras fue escuchar que a los niños y niñas de la unidad de Intibucá los llamaban “niños/as del basurero”. Eran hijos/as de recicladores y muchas veces acompañaban a sus padres en sus labores diarias. Vivían de manera muy precaria, experimentando necesidades por la escasez de alimentos, vivienda adecuada, protección y mayores cuidados. Muchos de ellos con ropa muy gastada por el uso, flacos y con ojos tristes.

Este año volviendo a acompañar a los PEPEs, después de los dos años de pandemia, recibí, de parte de nuestro Dios, la alegría de poder regresar a esa unidad y volver a ver a los niños y niñas. Pero lo que más me alegró fue escuchar a los vecinos decir que esos son los “¡niños y niñas del PEPE!”. Al ver mi sorpresa, el pastor, sonriendo, me dijo que ahora los llaman así porque el PEPE les ha dado una nueva identidad. ¡Ya no son niños y niñas del basurero, ahora son niños y niñas del PEPE!

Rápidamente el pastor me dijo: “Ahora vas a ver los otros milagros que Dios hizo aquí por el PEPE”. Luego me llevó a ver el templo, que antes era pequeño, con un solo salón que se compartía con niños/as y adultos, pero que ahora es un edificio de dos pisos, con el salón de culto en el segundo piso para 200 personas y varias salas para el PEPE y la Escuela Dominical en el primer piso, baños adecuados y lugares seguros para los niños y niñas.

Ningún niño o niña se va sin un delicioso almuerzo y un cálido abrazo de la querida Misionera-Educadora. A través del PEPE, Dios ha bendecido grandemente a esa iglesia misionera.

Alejandra Milla, coordinadora nacional del PEPE, dijo: “El PEPE lleva esperanza, a través de la Palabra de Dios, a niños y niñas en situación de vulnerabilidad social, fortaleciendo la iglesia local y apoyando a la comunidad con alimentos, utensilios de higiene personal, material educativo y mucho más, para prepararlos para la vida y para la integración en una escuela regular y en la sociedad en general”.

Eso es precisamente lo que hace el PEPE: trae esperanza, transforma generaciones, da una nueva identidad, ¡abre puertas al futuro! ¡Oremos para que se abran más PEPEs en todo Honduras, trayendo esperanza a más niños y niñas!

Carmen Ligia
Coordinadora continental del PEPE Américas

Traducido por: Nadia Naiara Veras Araújo